Creo que enfrentar crisis es parte natural de ser empresario, algo inherente a la gestión. Claramente a veces son consecuencia de factores externos y otras son causadas por nosotros mismos, por malas decisiones o errores humanos. ¿Inevitables?, casi seguro.

Sin duda alguna las crisis representan peligro, y en ocasiones se trata de un gran peligro, un poder con la capacidad no solo de desestabilizar, sino de destruir. Así que existe la posibilidad de salir mal librado, o simplemente no salir de ello. En consecuencia, resulta natural que evitemos las crisis, pues nadie quiere vivir circunstancias difíciles y mucho menos salir de su zona de confort o poner en riesgo lo que con tanto esfuerzo ha logrado.    

Y es que una quiebra, una negociación fallida que conlleva la pérdida de un cliente importante, una mala inversión, la muerte de un trabajador clave, la fuga de información estratégica o un terremoto, y ahora el freno de la economía producido por el Covid 19, son circunstancias peligrosas, duras y difíciles de vivir. Pero al mismo tiempo de ellas se puede derivar la posibilidad de aprender y, en muchos casos, tales situaciones conllevan oportunidad, de hecho, podrían ser la clave para evolucionar, reinventarse y salir fortalecidos.  Tal vez es por ello por lo que el ideograma chino que representa la palabra crisis está conformado a su vez por otros dos ideogramas: problema y oportunidad.

Entonces, ¿cómo afrontar una crisis para que se transforme en oportunidad?

Yo creo que la mejor forma es la de encontrar la actitud adecuada, aquella que permitirá ver las cosas con mayor serenidad y más objetivamente, tomar mejores decisiones, más pausadamente y con mayor sabiduría, esa que evitará que caigamos en la desesperación y permitirá ver el futuro con optimismo.

Fácil de decir, pero difícil de lograr. Sobre todo cuando hay mucha presión encima.

Para mí la clave radica en enfocarse en lo positivo, así sea poco, o, evocando una famosa película de Will Smith, en encontrar aquella belleza inesperada que está ocultándose tras la situación.

Para ejemplificar lo que digo, propongo que veamos la situación actual, pues, más allá de la incertidumbre, angustia y limitaciones que la crisis por el Covid19 ha traído, sin duda alguna también ha sido rica en bendiciones.

Y he aquí las que yo he percibido:

Por supuesto que deseo que pronto se encuentre una solución para esta crisis y se ponga fin a la Pandemia, por la salud y el bien de mi familia, de mi empresa y de todas las personas, más quisiera que quedaran los aprendizajes.

No sé cómo termine todo, pero al enfocarme en lo positivo me es difícil no estar agradecido, no solo por las bendiciones recibidas, sino por la evolución que conlleva.


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