Por Padre Harold Castilla Devoz on Lunes, 25 Agosto 2025
Categoría: Nuestras Voces

Educación superior: liderar en medio de la incertidumbre

En un mundo en el que la complejidad social, política y tecnológica avanza a un ritmo vertiginoso, las instituciones de educación superior, IES, no pueden darse el lujo de ser meras espectadoras. Nuestro papel no se limita a formar profesionales competentes; debemos ser actores estratégicos en la construcción de un país más justo, sostenible y competitivo. Hoy, más que nunca, la educación superior enfrenta un doble desafío: responder a las urgencias del presente y anticiparse a los escenarios del futuro. Esto implica comprender que nuestras aulas no son burbujas aisladas de la realidad, sino espacios donde se gestan soluciones para la crisis climática, la polarización política, la desigualdad y los efectos disruptivos de la inteligencia artificial.

Las IES tienen el privilegio y la responsabilidad de ser lugares de diálogo informado, donde las diferencias no dividen, sino que enriquecen. La academia no puede rendirse ante el ruido de la desinformación ni dejar que narrativas simplistas distorsionen su aporte al país. El sistema de educación superior colombiano, mixto por naturaleza, requiere de un compromiso renovado entre lo público y lo privado, reconociendo que la cooperación, no la confrontación, es el motor que permitirá ampliar la cobertura, mejorar la calidad y asegurar pertinencia. Pero este liderazgo no es automático: requiere visión, gestión y gobernabilidad. Necesitamos IES que, sin perder su identidad, trabajen en redes, compartan conocimiento y co-creen soluciones con el sector productivo, el Estado y las comunidades. La educación superior debe ser un puente entre el conocimiento y la transformación social, no un muro que separe a la academia del país real. El futuro nos exige una triple coherencia: ética institucional, que se traduzca en transparencia, rendición de cuentas transparentes y compromiso con el bien común. Innovación educativa, capaz de integrar tecnologías sin perder la centralidad de la persona humana. Proyección social, que convierta cada campus en un agente de desarrollo regional o territorial.

El sistema universitario colombiano ha demostrado resiliencia ante crisis económicas, sanitarias y políticas. Sin embargo, la velocidad de cambio del entorno exige un nuevo pacto de transformación. Esto implica integrar las agendas de desarrollo local con la investigación y la innovación, formar profesionales que comprendan la complejidad del territorio y que actúen como agentes de cambio social. Significa también apostar por la flexibilidad curricular, el aprendizaje a lo largo de la vida y el uso inteligente de la tecnología, incluyendo la inteligencia artificial, para ampliar el alcance y la calidad de la formación. El momento histórico que vivimos exige un cambio de mentalidad: dejar de ver la educación superior como gasto y entenderla como inversión estratégica para la paz, la productividad y la competitividad global. Un país que aspira a transformarse no puede darse el lujo de tener universidades atrapadas en la burocracia o en discursos reactivos. Necesitamos instituciones que sueñen, innoven y actúen, con los pies firmes en la realidad y la mirada puesta en un futuro compartido.

La educación superior no es un lujo ni un privilegio: es la base sobre la que se construyen democracias sólidas y economías sostenibles. Por eso, más que adaptarnos a la incertidumbre, debemos liderar desde ella. El país necesita IES que no solo respondan a las demandas de hoy, sino que sean capaces de inspirar, articular y encender el futuro. Porque el conocimiento, cuando se pone al servicio de la sociedad, no solo informa sino que transforma.

Artículo publicado originalmente en La República


La opinión expresada en esta entrada de blog es de exclusiva responsabilidad de su autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de Pacto Global Red Colombia.

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