Del discurso a la acción: Climate Reality Project América Latina forma líderes climáticos para convertir la evidencia en cambio

Desde México, Verónica Lugo y Sofía Serrano explican cómo The Climate Reality Project nació tras la película “ Una verdad incómoda” y se convirtió en una red global que entrena a miles de personas para traducir la ciencia del clima en decisiones locales, alianzas regionales y participación ciudadana informada.
Escrito por: Ángela María Gómez – Creadora y Directora del Podcast Planeta Sostenible - Especialista en Comunicación Organizacional y SostenibilidadMaestría en Innovación Social.
- Mesa de trabajo: Mauricio López.
Escucha la entrevista completa en Planeta Sostenible.
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La crisis climática ya no se anuncia como posibilidad: “define nuestro presente”. Esa es la idea que abre el diálogo con Verónica Lugo y Sofía Serrano, integrantes de The Climate Reality Project para América Latina. En el podcast Planeta Sostenible, ambas narran el origen de un movimiento que, según cuentan, comenzó cuando el documental Una verdad incómoda volvió visible lo que muchos preferían evitar y dejó una pregunta inevitable: ahora que sabemos, ¿qué hacemos? La respuesta, dicen, fue formar líderes capaces de llevar la ciencia a sus comunidades y de convertir la preocupación en acción.
Verónica sitúa el punto de partida en una escena sencilla pero decisiva: ante la demanda social de soluciones, Al Gore “improvisó estos entrenamientos en su granero” e invitó a personas a capacitarse con “lo mejor de la ciencia disponible”, “números reales” e “indicadores reales”. De ese primer impulso surgió una red que se expandió más allá de Estados Unidos, con oficinas y ramificaciones que empezaron a trabajar “desde lo comunitario” con personas de distintos sectores interesadas en el cambio climático.
Sofía amplía el contexto: el documental era, en esencia, “como una presentación de PowerPoint” con datos científicos en un momento marcado por el negacionismo. El propósito inicial fue claro: enseñar a otras personas para que ellas mismas pudieran difundir esa información “en otros lugares, en sus comunidades, en universidades, en sus localidades”. Con el tiempo, relata, los entrenamientos se replicaron en el mundo y hoy la organización habla de decenas de miles de líderes formados en casi todos los países.
En la práctica, ambas explican que su eje es la creación de capacidades. La organización prioriza la educación climática basada en evidencia y busca que cada persona, desde su rol, pueda activar cambios: en su red conviven perfiles del sector industrial, del activismo y de las comunicaciones. Verónica insiste en que el reto climático exige un enfoque “multidisciplinario” y que el trabajo se vuelve posible cuando se articulan actores diversos para generar impactos concretos.
Esa articulación se expresa en programas y campañas. Verónica menciona espacios de formación en storytelling climático para comunicadores, divulgadores y periodistas, con la intención de mejorar cómo se cuenta el cambio climático. También describe esfuerzos para acercar conceptos técnicos —como las NDCs, los compromisos climáticos que se actualizan cada cinco años bajo el Acuerdo de París— a conversaciones más ciudadanas y comprensibles. Sofía agrega que el trabajo regional se organiza alrededor de momentos clave del calendario global: antes de una COP o cuando los países deben actualizar planes, la red se activa “desde todas nuestras trincheras”, con estudiantes, personas en gobiernos, activistas y organizaciones locales.
Pero en América Latina, reconocen, el desafío es doble. Por un lado, Verónica señala la dificultad de articular un continente amplio y diverso desde una oficina regional con base en México, y plantea como meta aumentar la presencia territorial en zonas donde aún falta consolidación. Por otro lado, subraya un obstáculo más silencioso: democratizar información que a veces se vuelve inaccesible por su tecnicismo y por la saturación de siglas. La comunicación, dicen, no es un adorno: es parte del problema y de la solución.
Sofía suma una clave que marca el tono político de su trabajo: en una región donde ya existen múltiples iniciativas climáticas, el reto no es “reinventar la rueda”, sino construir coaliciones y potenciar lo que ya está sucediendo. “¿Cómo hacemos para impulsar lo que tú ya vienes haciendo?”, plantea como filosofía de colaboración, especialmente al hablar de cómo una organización nacida en Estados Unidos aprende a echar raíces en América Latina sin desplazar esfuerzos locales.
Hacia el final de la entrevista, ambas abren puertas de contacto y explican con transparencia cómo operan. Sofía invita a ubicar a Climate Reality América Latina en su web y afirma que su enfoque de alianzas busca sumar actores para crear o escalar programas. Sobre financiamiento, explica que cuentan con un fondo desde su oficina central y que, aunque acceden a algunos grants, cuidan lo que aceptan para preservar su independencia: necesitan “poder ir, decir y hacer con toda libertad”.
Lo que deja esta conversación no es un eslogan, sino una ruta: actuar requiere entender; entender exige evidencia; y la evidencia solo se vuelve cambio cuando se traduce, se comparte y se sostiene en red.
En la voz de Verónica Lugo y Sofía Serrano, The Climate Reality Project aparece como una máquina pedagógica y comunitaria que no promete soluciones mágicas, pero sí algo más raro y más necesario: líderes capaces de sostener el argumento, abrir participación real y convertir la ciencia del clima en decisiones colectivas. En tiempos de urgencia, esa puede ser la diferencia entre hablar del problema y empezar, de verdad, a moverlo.
Más información:
Angela María Gómez – celular 3162809797
Fuente: PACTO GLOBAL RED COLOMBIA