Mensaje del DirectorJULIO 2025

VIVIR EN CIUDADES Y COMUNIDADES SOSTENIBLES

La dimensión económica es fundamental para articular, juntamente con las dimensiones ambiental y social, el eje central de la sostenibilidad. No tiene sentido desligarlas y, menos aún, segmentarlas. La interacción del ser humano como ser social implica vivir en comunidad. Esto no quiere decir que una vida en aislamiento voluntario no sea válida. Sin embargo, lo normal es la convivencia. Y por ello el Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS 11 —Ciudades y Comunidades Sostenibles— tiene como propósito lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes, es decir, al final de cuentas, que sean sostenibles. De hecho, este será uno de los tópicos que estaremos debatiendo en el Congreso de Pacto Global, a celebrarse los días 13 y 14 de agosto de 2025 en la Sede Salitre de la Cámara de Comercio de Bogotá, al cual estamos invitando a todos muy especialmente.

Es que la vida en las ciudades y comunidades no pasa simplemente por estar en un determinado lugar; es la vivencia plena donde hay movimiento, donde se organizan las actividades económicas, donde se educa, donde se atienden los temas de salud y bienestar, donde se innova, donde se empodera a la mujer, donde se construye infraestructura resiliente, donde se integran los ecosistemas, donde se utilizan los servicios, donde se tiene acceso a energía y agua, donde se trabaja, donde las instituciones crecen buscando el bien común, donde las alianzas se consolidan. Es decir, donde la Agenda 2030 logra su espacio para ser una realidad.

En ese contexto, asegurar el acceso a vivienda y urbanización digna, con adecuado planeamiento, y que permita contar con servicios básicos adecuados, seguros y asequibles, es el propósito central. En nuestro país, la informalidad en la construcción y una deficiente planeación urbana, desde mucho tiempo atrás, favoreció la aparición y crecimiento de barrios marginales. La tarea de mejorar estos asentamientos impone también una formalización con trámites claros y fáciles de realizar, obviamente siguiendo todos los procesos legales.

La movilidad en las ciudades cada día es un factor de estrés, dificultad en el desplazamiento, impuntualidad, entre otros. Por lo tanto, contar con sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos, y promover la movilidad sostenible mejorando la seguridad vial, es parte de una labor de ciudad, en la cual la articulación pública, privada y ciudadana sea un trípode firme para avanzar en el desarrollo urbano. Se requieren más ciclovías, más y mejores andenes, utilizar adecuadamente los puentes peatonales, definir zonas para las ventas ambulantes sin perturbar el desplazamiento de los demás. Igualmente, una semaforización inteligente, así como toda una red de monitoreo y vigilancia.

Las denominadas ciudades dentro de las ciudades, producto de una urbanización planificada y adecuadamente gestionada, permiten una participación de todos los grupos de interés y tienen que convertirse en el eje de una política pública urbana incluyente.

Asunto de gran importancia está en el tema del control del riesgo, sobre todo en lo que tiene que ver con la reducción significativa de muertes y de personas afectadas por los desastres. Contar con planes completos de manejo del riesgo, mapas de zonas vulnerables, protocolos detallados de manejo de situaciones de emergencia, atención a damnificados e incluso cambios de ubicación permanente cuando las circunstancias así lo ameriten, es responsabilidad de los gobernantes, sin descuidar a los desarrolladores de proyectos, perseguir la urbanización pirata y generar las condiciones para tener una ciudad segura. Es dable recordar que los desastres traen como consecuencia grandes afectaciones económicas, generando toda una presión presupuestal y de recursos de todo tipo cuando se presentan.

El aire que se respira en las ciudades tiene que ser respirable. Igualmente, los vertimientos y los residuos tienen que ser manejados adecuadamente. El control de la contaminación y el cumplimiento de las normativas son fundamentales para reducir el impacto ambiental negativo.

Asunto también de interés es garantizar un mayor espacio público destinado a la recreación pasiva, tener más zonas verdes, preservar los bosques circundantes y propiciar tener verdaderos bosques urbanos. Todo ello implica que haya un entorno seguro, inclusivo y en armonía con el medio ambiente.

Finalmente, contar con una ciudad sostenible, viviendo en una comunidad sostenible, implica la acción segura y continua de la tolerancia y el respeto por el otro. Desde lo elemental del paso peatonal por las denominadas cebras; no botar en las calles, rotondas y separadores los residuos sólidos y escombros; facilitar la movilidad reduciendo el ruido; respetar los niveles permitidos de contaminación sonora; facilitar la tranquilidad en las zonas residenciales; tener entornos seguros cerca de establecimientos educativos y de salud; en fin, convivir mejor es el marco de actuación para que la paz, como lo indica el Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS 16 —Paz, Justicia e Instituciones Sólidas— sea el complemento ideal para un mejor vivir.

Mauricio López
Director Ejecutivo, Pacto Global Red Colombia
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