Ay, sí, yo sí soy de por aquí

Ay, sí, yo sí soy de por aquí

Hay países a los que uno llega y, de inmediato, los sentidos se aquietan como si regresaran a casa: lugares que parecen familiares, olores conocidos, sabores entrañables, canciones que ya fueron cantadas o bailadas alguna vez y que despiertan una grata exacerbación de los sentimientos, sin causa aparente. En los aforismos populares de este país tro...

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