Nunca habíamos tenido tantas posibilidades de producir información. Hoy, desde un celular, una persona puede grabar, escribir, opinar, transmitir en vivo y alcanzar audiencias que hace apenas unas décadas estaban reservadas para los grandes medios. Esta democratización de la comunicación es extraordinaria, sin embargo, nos plantea un reto: si todos podemos generar contenidos, ¿cuál debe ser entonces el valor diferencial del periodismo?
Frente a este reto, debemos preguntarnos para qué sociedad estamos comunicando y, sobre todo, qué sociedad necesitamos ayudar a construir desde la información
Somos más de 8.000 millones de personas en el planeta. Naciones Unidas estimó la población mundial en 8.200 millones en 2024. Vivimos simultáneamente la crisis climática, la pérdida de biodiversidad, profundas desigualdades, conflictos internacionales y una transformación tecnológica que, impulsada por la inteligencia artificial, está cambiando nuestra manera de trabajar, informarnos y relacionarnos.
En materia climática, por ejemplo, Naciones Unidas advierte que los riesgos continúan aumentando y que el período 2015-2025 fue el más cálido registrado.
En este escenario, limitar el periodismo a narrar el problema resulta insuficiente. Ahí encuentro el valor del periodismo de soluciones. No es un periodismo de noticias positivas, finales felices o historias inspiradoras construidas para hacernos sentir bien. Tampoco consiste en promover iniciativas, crear falsas expectativas o presentar como solución aquello que apenas es una intención.
Su propuesta es más exigente: investigar las respuestas a los problemas con el mismo rigor con el que investigamos los problemas mismos. Preguntar qué se está haciendo, qué evidencia existe sobre sus resultados, cuáles son sus limitaciones, qué no funcionó y qué aprendizajes pueden ser útiles para otras comunidades.
Una solución puede ser parcial. Puede estar en construcción. Incluso puede fracasar. Contarlo también produce conocimiento.
Esta reflexión dialoga con una discusión que hoy se está produciendo dentro del propio periodismo. ¿para quién hacemos esta historia y para qué puede servir?
El trabajo periodístico no necesariamente termina cuando una información es publicada. Una investigación puede generar conocimiento, abrir conversaciones, conectar actores y proporcionar herramientas para que las personas comprendan mejor un problema y puedan actuar sobre él.
El desafío es convertir esa intención en método. La investigación muestra que los periodistas quieren generar impacto, pero las redacciones todavía necesitan fortalecer metodologías, responsabilidades, indicadores y estructuras para hacerlo sistemáticamente.
A ello se suma una transformación radical del ecosistema informativo.
El informe Journalism, Media, and Technology Trends and Predictions 2026, del Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford, consultó a 280 líderes digitales de 51 países y territorios. Solo el 38 % expresó confianza en las perspectivas del periodismo para 2026. Al mismo tiempo, los medios consultados anticipan una fuerte reducción del tráfico procedente de los buscadores.
La inteligencia artificial puede producir y resumir información a una escala imposible para cualquier redacción. Las redes permiten a personas, organizaciones y líderes hablar directamente con sus audiencias. Y la desinformación compite en el mismo espacio por nuestra atención.
Paradójicamente, esta transformación puede devolvernos a la esencia del oficio. Los líderes consultados por Reuters quieren reforzar aquello que puede diferenciar al periodismo: reportería original y sobre el terreno, análisis y contexto, historias humanas, construcción de comunidad y verificación
Pero existe otro desafío. No podemos construir una ciudadanía informada únicamente desde titulares, imágenes impactantes y una sucesión permanente de tragedias y problemas. Tampoco podemos responder al pesimismo fabricando optimismo.
El periodismo de soluciones propone otra posibilidad: ampliar la conversación pública
Además de preguntar qué pasó, por qué ocurrió y quiénes son responsables, podemos investigar:
¿qué se está haciendo frente al problema?, ¿quién está respondiendo?, ¿qué evidencia existe?, ¿qué está funcionando?, ¿qué no?, ¿cuáles son los límites de esa respuesta y qué podemos aprender de ella?
No se trata de decir: “todo va a estar bien”.
Se trata de preguntar: “frente a esto que está mal, ¿qué se está intentando hacer y qué sabemos realmente sobre sus resultados?”
Por eso, quizás la pregunta del periodismo del futuro no sea solamente qué debemos contar. Tenemos que preguntarnos también para quién estamos contando, qué necesita comprender esa persona, qué voces faltan y cómo hacemos llegar esa información a quienes pueden utilizarla.
El periodismo no tiene que decirle a la sociedad qué pensar. Pero sí puede darle mejores elementos para comprender, decidir y actuar.
Ahí puede estar una de sus mayores contribuciones en este momento histórico: no solamente informar sobre el mundo que tenemos, sino investigar rigurosamente las respuestas que pueden ayudarnos a enfrentar sus desafíos.
Porque contar soluciones no significa negar los problemas. Significa investigarlos hasta encontrar también las respuestas.
Fuentes
La opinión expresada en esta entrada de blog es de exclusiva responsabilidad de su autor y no necesariamente refleja el punto de vista de Pacto Global Red Colombia.
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